sábado, 7 de marzo de 2009

Los niños lo ven ...los niños lo hacen

Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él - Proverbios 22:6

Un antiguo refrán muy útil para padres tíos y abuelos era “Haz lo que digo y no lo que hago” para inculcar obediencia sin protestas…


Sin embargo, a la hora de educar a nuestros hijos, valen mas los gestos y las acciones antes que las palabras, y la firmeza amorosa antes que los golpes, especialmente si van seguidos de una muy perjudicial permisividad compensatoria. Si bien no existen libros ni consejos mágicos (si asi fuere, no habrian tantos problemas en la crianza de los niños), se puede echar mano de ciertos criterios a la hora de transmitir valores a los mas pequeños.



Para empezar, nada es tan pernicioso como predicar una cosa y hacer otra. Los niños, desde temprana edad, identifican el comportamiento y la conducta de los padres como patrones a seguir. He ahí la gran importancia que tienen los valores, las actividades y el vocabulario que manejamos en nuestros hogares, que será los mismos que utilizarán ellos en su vida diaria. Si en la escuela el niño maldice y ofende, no necesitamos mucha imaginación para determinar el origen de esta conducta. Es por eso que debemos analizar cuidadosamente estos aspectos y modificar ciertos hábitos que aparentemente son inocuos y a veces casi imperceptibles, pero que a la larga marcan el perfil conductual de una persona.

Un ejemplo común son las mentiritas, como las que ocasionalmente se dicen ante las llamadas telefónicas indeseadas o inapropiadas “Decile que no estoy..” o para evitar líos familiares “No les digas a los primos que festejamos tu cumpleaños…”. Con esas simples actitudes, enseñamos a nuestros hijos que a veces está bien mentir, y en forma tácita, les habilitamos a ellos a hacer lo mismo.


Otro ejemplo es el de los vicios: es muy dificil que un chico fume, beba o apueste precozmente si en su casa no se llevan a cabo estas actividades. Así mismo, el respeto a su persona, su privacidad e intimidad derivará en respeto hacia sus prójimos, pidiendo permiso y esperando su turno para hablar o usar el cuarto de baño.


La perseverancia de padres e hijos, tanto en la hora de educar por parte de los primeros, y de conseguir sus caprichos por partes de los segundos, juega un rol preponderante. Si el niño insiste mucho en un pedido que los padres han denegado, es porque tiene esperanza de conseguirlo y lo mas probable es que lo logre. Como científicos consumados conocen al dedillo el talón de Aquiles de sus progenitores, y a ese recurso acudirá para alcanzar su objetivo. En este punto, quiero resaltar la importancia que tiene la paridad de criterios que deben tener idealmente los padres. Ambos deberán trabajar en conjunto y en forma coordinada en este proceso: las excusas del cansancio y los sentimientos de culpabilidad por las ausencias, que a su vez se tratan de compensar con obsequios materiales, jamás se deben utilizar si se quiere evitar un daño imposible de revertir.

La clave radica en la comunicación: los mensajes bidireccionales, que pueden ser verbales o escritos (existen familias que se comunican muchisísimo mejor por escrito, y les va estupendo!), si están bien redactados, son objetivos y respetuosos, facilitarán en gran medida la crianza, afirmando con seguridad la personalidad del niño y evitándonos dolores de cabeza innecesarios a los padres. Debemos ser también honestos al identificar las conductas perjudiciales, y luego retomar la senda que nos conducirá a un relacionamiento sano y armónico con nuestros seres más queridos.

INSTRUYE AL NIÑO EN SU CAMINO Y JAMAS SE APARTARA DE EL CUANDO FUERE VIEJO...DIOS NO SE EQUIVOCO EN ESTE CONSEJO, ENSEÑA AL NIÑO A BUSCAR A DIOS Y QUE PUEDAN COMPRENDER EL AMOR DE DIOS POR ELLOS, ESTO TE DARA UNOS HIJOS SANOS EN MENTE Y CORAZON.